Feliz no vuelta a la no normalidad

En el post de hoy vamos a hablar de cómo enfocar la vuelta a la rutina en este mes de Septiembre tan atípico

Estefanía Dans Rodríguez

Estefanía Dans

Tania Luaces

Tania Luaces

Y vosotr@s? ¿Cómo estáis llevando esta extraña vuelta?

El año 2020 ha puesto patas arriba al mundo entero, eso es indudable! Desde nuestra falsa concepción de seguridad pensábamos que “el virus” nunca llegaría a Occidente, y de repente nos vimos confinados dándonos de bruces con la realidad, y con rapidez aprendimos a valorar cosas básicas de la vida; volvimos a salir y con cierto temor, nos reubicamos nuevamente con unas rutinas un tanto cambiadas, pero con buena aceptación a llevar sonrisas escondidas; ahora nos vemos de nuevo inmersos en el aumento de casos, pero en Septiembre! un mes en el que da comienzo casi un nuevo año: la gran mayoría regresa de vacaciones, los colegios vuelven a activarse, los universitarios se enfrentan a un curso nuevo,…pero este hoy, ahora, el Septiembre,… ¡es tan diferente! Hoy, ahora, retomamos lo que nosotras hemos bautizado como “la no vuelta a la no normalidad”, porque es que nosotras, al igual que la gran mayoría, estamos manejando la incertidumbre diaria en la que parece que hemos quedado estancad@s en manos de un virus que semeja resultar complejo de combatir, y nos lleva ventaja; por ahora!

Pero,...la incertidumbre no es negativa en sí misma; puede ayudarnos a aprender, a crecer a nivel personal y a incluir en nuestras vidas ritmos más saludables que podrán permanecer cuando el Covid-19 ya no esté, porque pasará o al menos se debilitará, ¡eso seguro!

¿Qué podemos hacer entonces para entender qué nos está ocurriendo?

y

¿cómo podemos emplearlo en nuestro beneficio?

Te dejamos algunos pequeños aspectos que quizá facilitarán o mejorarán tu vida:

  1. Rompe con el miedo al miedo: el miedo en sí mismo no es contraproductivo, si no que nos ayuda a mantener un buen nivel de alerta y, en consecuencia, a protegernos. Intenta no situarte ante un enemigo, y permítete sentirlo, normalizarlo y observar que no sea limitante en tu día a día. Si descubres que el miedo soportado está impidiendo que realices parte de tu cotidianidad, entonces consulta con una psicóloga.
  2. Date tiempo: Escucha tu mente y tu cuerpo sin dejarte llevar por las indicaciones de los demás o por el sentido de la urgencia. Párate y continúa a tu propio ritmo. No tienes que empezar a comer bien o a hacer deporte porque es Septiembre, ni porque sea Enero, ..hazlo cuando sientas que es tu momento.
  3. Organízate y persigue objetivos plausibles: Muy relacionado con el apartado anterior. En cuanto hayas parado, y antes de re-continuar el camino, organiza tu planing diario, plantéate objetivos reales y vete persiguiendo uno a uno a modo de pequeños retos que te ayuden a continuar el trayecto pero sin una auto exigencia excesiva para evitar el agotamiento inmediato. Si, por ejemplo, uno de tus objetivos es comer mejor, puedes empezar por hacer un menú semanal, o por hacer una buena compra en el super, o por asegurarte de tener un buen fondo de despensa para cuando tengas que improvisar (porque tendrás que improvisar en algún momento) o puedes empezar por objetivos más pequeños como “comer 2 piezas de fruta cada día” o “cambiar las galletas del desayuno por pan integral”.
  4. Trabaja en el locus de control interno: ¿Crees que lo que te sucede depende de tus decisiones y pasos, o consideras que hay algo o alguien que influye en lo que ocurre en tu vida? Si piensas que tú decides libremente, ¡enhorabuena!. Si, en cambio, percibes que lo que sucede está condicionado por los demás y tu no puedes hacer nada, revisa tus necesidades y toma las riendas; la motivación interna es mucho más estable y saludable, y te permite asumir con más responsabilidad y aceptación cada acontecimiento vital. Volviendo al ejemplo de mejorar tu alimentación podemos reflexionar sobre las partes de mi alimentación que dependen de mí. Si como fuera por trabajo ¿elijo sitios con opciones saludables en el menú? ¿tengo opción de llevar tupper y evitar comer en el bar? Cuando como en casa de otras personas puede que no tenga capacidad de elegir el menú pero puedo decidir por ejemplo beber agua en vez de refrescos.
  5. Centra el foco de tus pensamientos a la realidad, alejándote de la catástrofe: A día de hoy, y ante la realidad a la que nos exponemos, es fácil dejarse llevar por la tensión, el nerviosismo de la incertidumbre y el no saber hasta cuanto vamos a seguir compartiendo espacio con un “bichejo” extraño, pero aún ante esta situación es posible dar forma a la información que nos llega de forma objetiva y no alarmista o tremendista. Lee otras épocas de la historia en que con menos avances, han pasado por momentos semejantes; escucha y atiende sólo a datos de carácter oficial y de fuentes contrastadas; mantén las normas de seguridad e higiene recomendadas y/o obligatorias, y continúa adelante desde esa posición.
  6. Aprovecha para conocerte, escúchate y cuídate: Durante el confinamiento, y pasados los primeros días de auténtica novedad, quien más y quien menos, la mayoría de los seres humanos han decidido realizar tareas que le reportaban bienestar y que, quizá por falta de tiempo o incluso por desconocimiento de lo aportado, no eran tan habituales. Hemos aprendido recetas nuevas, dedicado tiempo a la cocina, a leer, a jugar con los más pequeños,… PERO En cuanto hemos retomado las salidas al exterior o hemos vuelto al trabajo, esos pequeños placeres han rellenado de nuevo el cajón del olvido. Puede que ahora los tiempos estén más ajustados, pero te vamos a confesar algo que es real en la vida de todo el mundo: hay tiempo diariamente para el auto cuidado; es más, es necesario igual que ingerir nutrientes e hidratarnos! ¡Escucha cuáles son tus necesidades y reserva un hueco REAL en el calendario diario para ti!
  7. Expresa las emociones: Temor, tristeza, inquietud, culpa, nerviosismo, angustia, irritabilidad, impotencia, preocupación, dificultad para dormir o descansar, agitación, calma, …y tú? ¿qué estás sintiendo? Expresa tus emociones, quizá no siempre puedes ponerles nombre, pero si describirlas. ¡Adelante! no las guardes, ellas quieren salir, y ser consciente de ellas, aceptarlas y compartirlas ayuda a que su función adaptativa sea efectiva y no se queden enquistadas buscando otras formas de ver la luz. ¡Te sorprenderá saber que el resto de la humanidad comparte tu mismo sentimiento! Pero de todos modos, no es necesario que las hagas públicas si no te sientes preparad@ o no te apetece, es suficiente que las escribas o las verbalices para ti mism@! Si cuando ponderes la intensidad ocasionada, crees que son desbordantes, ponte en contacto con una psicóloga, es posible que te ayude a una mayor comprensión y aceptación.
  8. Practica la asertividad y marca límites: En ocasiones observamos quejas en nuestro círculo más cercano, sobre gente que no cumple la normativa, que nos pone en riesgo, o lo que es peor, juzgan el exceso de recelo que tenemos el resto de los “cumplidores”. Aprovecha para manifestar lo que tu consideras más lógico; respeta y escucha las razones de los demás (quizá te sorprendan gratamente!); establece límites y practica la priorización de tus ideas reflexionadas y comunicadas desde la asertividad (con confianza en ellas y con respeto hacia las diferentes)

Y recuerda, el contacto físico está aplazado, pero eso no es incompatible con seguir ofreciendo muestras de afecto y cariño, solo necesitamos hacer uso del resto de sentidos! Una mirada, una conversación, una canción, un mensaje, una llamada,…existen infinidad de formas de decir lo que sientes de maneras incluso más cercanas, pruébalas!

Cuídate y cuida tu tiempo; aprovéchalo con formato de calidad. ¡Depende de ti!