Acaba de llegar el verano y las rutinas cambian completamente. Lo primero es que los niños ya no tienen cole, con lo que todos los horarios que tenemos marcados en invierno se modifican (la hora de levantarse, de la comida, de irse a la cama,…).

Lo segundo, y más importante, es que por fin ¡nos vamos de vacaciones!. Y en este momento es cuando nos entran las dudas de cómo voy a gestionarlo para seguir comiendo saludable cuando estemos en la playa, en la montaña o en el pueblo.

Es frecuente asociar las vacaciones, y los momentos festivos en general, con cierto tipo de alimentos menos sanos como helados, refrescos, bollería, etc. Y aquí es importante recordar que todos estos alimentos son de consumo ocasional. Si vamos a estar 15 días en la playa y los 15 días hay helado de postre y galletas de desayuno, eso ya no es ocasional.

Con esto lo que quiero decir es que en vacaciones la base de la alimentación deben seguir siendo los alimentos poco o nada procesados, fundamentalmente las verduras, frutas y hortalizas junto con fuentes de proteína de calidad (legumbres, pescados, huevos y carnes blancas).

¿Eso significa que no me puedo comer ni un helado? Evidentemente no. Significa que cuantos menos, mejor.

Consejos para comer saludable en verano

  • Busca alojamientos donde puedas cocinar: no es lo mismo coger un hotel a pensión completa con su desayuno buffet rebosante de bollería que alquilar una casa con cocina y un mercado de frutas y verduras cerca.

  • Igual que no es recomendable tener helados en el congelador de nuestra casa (porque te los acabas comiendo) tampoco los tengas en la casa del pueblo o en el apartamento de la playa.

  • Aprovecha que tienes más tiempo y prepara desayunos saludables y apetecibles:

  • No tengas en casa refrescos, incluidos los light o sin azúcar. Los niños (y los adultos) debemos hidratarnos con agua. Si quieres darle un toque de sabor puedes probar a hacer refrescos caseros.

  • Ten siempre fruta cortada en un tupper en la nevera como melón o sandía.

  • Evita el alcohol (o redúcelo lo máximo posible). El consumo de bebidas alcohólicas de baja graduación (cerveza, vino, tinto de verano,…) aumenta considerablemente en épocas festivas, sobre todo en verano. Estas bebidas te aportan calorías vacías (energía sin ningún nutriente), son adictivas y en ningún caso son una buena opción para hidratarte.


Si tienes hijos, da ejemplo. Si tu no comes fruta, tus hijos difícilmente comerán fruta. Si te ven beber coca cola, probablemente ellos acabarán pidiéndola también.

¿Y si vas a comer fuera (de picnic o en la playa)?

  • Es imprescindible llevar una nevera para mantener los alimentos frescos.

  • Usa tuppers que cierren herméticos.

  • Busca siempre que en la comida haya un buen aporte de vegetales. Es tan sencillo como una ensalada o un gazpacho.

  • Evita llevar alimentos fritos o rebozados. Por ejemplo, si quieres llevar pollo, en vez de rebozar y freír, opta mejor por marinarlo para que quede jugoso, hacerlo a la plancha y cortarlo en tiras dentro de en una ensalada.

  • Añade proteína vegetal. Con el calor es frecuente que el consumo de legumbres, que ya de por si es inferior al recomendado, decaiga hasta ser casi anecdótico. ¿Porque no pruebas a preparar un salpicón de garbanzos?

  • No te olvides de agua. Si no llevas agua suficiente o bien fresquita, es más fácil acabar yendo al chiringuito a por un refresco, una cerveza o un tinto de verano.

  • Lleva fruta variada de postre, ya cortadita y lista para tomar, así será más difícil que a alguno le de pereza y se vaya a por un helado.

  • Si vas a pasar todo el día fuera es buena idea lleva picoteo saludable por si a la hora de la merienda os entra el hambre. En este caso los frutos secos son siempre nuestro gran aliado (recuerda que nunca enteros a menores de 6 años).

Como ves, es posible disfrutar de tus vacaciones mientras comes sano y muy rico.

Si estás preocupada por cómo gestionar tu alimentación o la de tus hijos e hijas y necesitas ayuda no dudes en ponerte en contacto conmigo.