Cuando hablamos de la relación entre alimentación y productividad es interesante explicar si hablamos a corto o a largo plazo.

Con la relación a corto plazo nos referimos a cómo tu comida de ese mismo día puede afectar a factores como tener digestiones pesadas, tener menos energía, sentirse más somnoliento, etc.

En el largo plazo, la alimentación influye como factor de riesgo de determinadas patologías que se engloban dentro de las enfermedades no transmisibles (ENT).

Este tipo de patologías (ENT) que engloban las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y algunos tipos de cánceres, son en la actualidad la principal causa de muerte y comorbilidades en el mundo desarrollado.

INFLUENCIA A CORTO PLAZO

¿Qué deberíamos comer en el trabajo para no tener digestiones pesadas o sentir exceso de cansancio después de comer?

Aunque las recomendaciones habría que ajustarlas al tipo de trabajo, aquí nos vamos a centrar en lo más habitual que son los trabajos sedentarios, tipo oficina:

  • Pon como base de tu plato los vegetales y hortalizas ya que son los alimentos más sanos y ligeros. Puedes utilizar de referencia para planificar tus comidas el ejemplo del Plato de Harvard.

  • Utiliza formas de cocción saludables como plancha, cocido, vapor o salteados.Las cocciones más grasas ralentizan el vaciado gástrico y pueden dar sensación de digestión lenta.

  • Acompaña las verduras y hortalizas de fuentes proteicas de calidad y bajas en grasa como carnes blancas, pescados blancos o tofu.

  • Evita los refrescos. Primero porque son poco saludables debido, entre otras cosas, a la gran cantidad de azúcar que tienen, y segundo, porque el gas puede darte sensación de hinchazón abdominal.

  • No bebas alcohol. El alcohol, además de ser un tóxico, aumenta la sensación de somnolencia después de las comidas.

  • Evita los dulces de postre. Son productos insanos, cargados de azúcar y grasas poco saludables. Toma mejor una fruta.

  • Come despacio y mastica bien la comida, facilitarás la digestión.

INFLUENCIA A LARGO PLAZO

Como ya comentamos al principio, la mala alimentación se relaciona con una mayor propensión a padecer enfermedades no transmisibles. La productividad de los trabajadores baja como consecuencia de padecer estas patologías.

Evidentemente la alimentación no es el único factor implicado en que padezcamos una de estas enfermedades pero es uno de los más importantes.

¿A qué nos referimos con mala alimentación?

  • Comer poca fruta y verdura (menos de 5 raciones al día)

  • Comer habitualmente carnes rojas

  • Comer carnes procesadas (fiambres, embutidos, salchichas,…)

  • Tomar cereales refinados en vez de integrales

  • Tomar poca proteína de origen vegetal y un exceso de proteína de origen animal

  • Comer habitualmente comida ultraprocesada

  • Beber refrescos

  • Consumir alcohol

Estos factores dietéticos junto con otros malos hábitos como el sedentarismo y fumar, son los que contriubyen en mayor medida a las ENT.

Cuando una persona mejora su alimentación, está mejorando su salud y con ello reduce los costes sanitarios asociados y las comorbilidades de las ENT.

Es por ello que la mejora de la salud de los trabajadores a través de programas de nutrición consigue reducir el absentismo y mejorar la productividad.

Si quieres mejorar la alimentación de los trabajadores de tu empresa, puedo ayudarte a conseguirlo. Ponte en contacto conmigo y nos pondremos manos a la obra.

Infografía Alimentación y Productividad