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Planificación y organización, dos claves para ayudarte a perder peso

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Imaginemos este caso, soy una persona que siempre he tenido un ligero sobrepeso y que más de una vez y de dos he intentado ponerle remedio “por mi cuenta”. Intentando comer mejor, salir a hacer ejercicio, dejar de lado los fritos y los rebozados, abandonar el pan, etc. Siempre que empiezo me va estupendamente y a los pocos días ya me siento “más ligera”, pero sin saber muy bien porqué siempre acabo volviendo a la rutina anterior.

Hay muchos factores que influyen en que ese cambio de hábitos no acabe de cuajar, pero hoy vamos a centrarnos en uno de ellos: LA ORGANIZACIÓN.

¿Por qué la organización puede marcar la diferencia?

Porque organizarse significa tener un plan de acción para conseguir un objetivo, y eso nos ayuda a saber qué hacer en los momentos de flaqueza.

Siguiendo con el ejemplo del principio, nuestro sujeto, vamos a llamarlo Sara, empieza la semana muy motivado, pero llega el jueves y la invitan a unas cañas después del trabajo para celebrar el cumpleaños de Claudia. No quiere decir que no porque disfruta mucho cuando sale con sus amigas así que va y, al final “se lía” y se queda a cenar.

El viernes vuelve a su ensalada, pero el fin de semana se le complica, se va el sábado a comer a casa de sus padres, luego al cine con una amiga (palomitas y coca cola, of course) y el domingo las cañas en La Latina porque son “tradición”.

Llega el domingo por la noche y se da cuenta de que está igual que al principio y lo peor, no ha hecho la compra con lo que lo único que tiene en la despensa para prepararse el tupper del lunes es pasta con atún.  Ya hemos vuelto a como estábamos.

Y toda esa motivación que tenía Sara hace una semana se ha transformado en frustración.

¿Qué podríamos hacer para evitarlo?

Si nos paramos a pensar, nuestra vida suele ser bastante rutinaria. Es decir, podemos prever la mayoría de situaciones que se nos plantean a lo largo de la semana. A parte de las actividades rutinarias, siempre suele aparece algún imprevisto. Esto no tiene por qué ser un problema siempre y cuando sepamos cómo afrontarlo.

¿Cómo lo hacemos?

  • Lo primero, piensa el menú para la semana. Organiza qué vas a comer cada día y piensa también en cosas que puedas “picar entre horas”. Dedícale tiempo a pensar tus comidas y como lo vas a cocinar, haz un menú variado con alimentos que te gusten. Destierra la idea de que te tienes que alimentar de lechuga, pollo y piña. Si no se te ocurre como hacerlo busca un dietista-nutricionista que te ayude.
  • Una vez que tengas tu menú semanal, haz la lista de la compra para que no te falte de nada y no tener que improvisar. Busca un día para hacer la compra con tranquilidad y así poder mirar las etiquetas de los alimentos y hacer elecciones más saludables. Intenta no hacer la compra con hambre, te resultará más fácil no salirte de tu lista.
  • A continuación, antes de empezar la semana, piensa y pon por escrito qué días vas a hacer ejercicio, qué ejercicio vas a hacer y durante cuánto tiempo. Visualízate haciendo ejercicio y lo bien que te vas a sentir después, así te resultara más fácil no ceder a la pereza.
  • Ya has planificado lo que vas a comer, lo que vas a comprar y lo que te vas a mover. Solo nos queda planificar los imprevistos. Parece una contradicción pero en realidad lo que tienes que hacer es pensar ¿Qué hago si me invitan a tomar algo? Si decido ir, ¿qué puedo beber? No es necesario que evites este tipo de situaciones por estar “a dieta”. Una opción podría ser pedir cerveza sin alcohol, o si lo prefieres, en vez de tres cañas, tomarte solo una. A lo mejor la cerveza sin alcohol no te gusta y prefieres tomarte una bebida sin azúcar. Todas son buenas opciones. Busca la que mejor encaje contigo y llévala a cabo.
  • Por último queda organizar el tiempo libre. Tradicionalmente asociamos el ocio con comer, beber o ambas. Todo lo que hacemos lo acompañamos de comida, y lo normal es que no sea la comida más saludable. Busca planes que no impliquen comer, porque existen. Queda con tus amigos para hacer una ruta de senderismo, ve a ver una obra de teatro, un monólogo, un espectáculo de magia. Haz turismo por tu ciudad, ve a un museo,… hay infinidad de posibilidades.

Lo importante es que cuando llegue el domingo te des cuenta de lo bien que lo has hecho y que esa sensación te motive para seguir otra semana más.

 

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